Mérida, Yuc. 9-ENE-2022.- Fue un Maratón de Mérida “átipico” desde su inicio, tras salvar la incertidumbre sobre su realización o eventual suspensión, debido a la pandemia, pero en buena parte también por la ausencia de coordinación y colaboración entre autoridades estatales y municipales, finalmente el tan esperado balazo de salida se dejó escuchar en el emblemático Monumento a la Patria.

Ciertamente, ante la premura de su organización –el Maratón se confirmó con menos de 30 días de anticipación-, mucho detalles quedaron al aire y algunos otros, sencillamente olvidados; todo esto aunado a los “errores humanos” que invariablemente subestiman el gran esfuerzo que realizan quienes participan en esta agotadora prueba atlética.

Por otra parte, ni siquiera el muy bajo precio que se cobró para estar presente en este evento sirvió para dejar contentos a aquellos corredores que están acostumbrados quizás, a eventos de mayor jerarquía, tanto económicamente en costos de inscripción como de bolsas de premiación, logística y organización…

Es un hecho que el Maratón de Mérida aún tiene un largo camino por recorrer para ubicarse entre los eventos «Élite» de este tipo, en su momento todo parecía indicar que ya estaba muy cerca de ingresar a ese selecto grupo, con un Comité Permanente Organizador, que se lució en su primera incursión, incluso consiguió el patrocinio de un banco, hasta aval y reconocimiento de la Asociación Internacional de Atletismo ya se estaba logrando, pero la pandemia echó por tierra esos incipientes logros y lo más triste es que hoy, muy pocos se interesaron en meter el hombro para mantener lo realizado en torno a esta gran fiesta atlética, para mucho hubiera sido preferible NO hacerlo. No obstante, vaya un reconocimiento para quienes SÍ pusieron de su parte, evidentemente los dejaron solos en esa tarea.

Lo cierto del caso es que ni las voces inconformes –unas con razón otras quizás no tanto-, ni la falta de apoyo de aquellos que acostumbran hacer caravanas con sombrero ajeno, ni el oportunismo de algunos para hacer negocio o llevarse una rebanada del pastel, hicieron mella en la cara de satisfacción de los cientos de runners que cruzaron la meta de los 42 y 21 kilómetros recorridos, con el cuerpo exhausto por el gran esfuerzo pero con una enorme sonrisa en el rostro y alegría en el corazón, agradeciendo la oportunidad de volver a disfrutar y VIVIR LA EXPERIENCIA DE CORRER.-Por Javier García





